Cómo ahorrar energía en verano

Debido a las altas temperaturas, el verano es una de las épocas de mayor consumo en electricidad, ya que se dispara el uso del aire acondicionado en hogares y empresas. Frente a la posibilidad que las subidas de energía se nos vayan de las manos, existen algunas alternativas y recomendaciones para amortiguar ese impacto que no exigen mejoras técnicas, y sí, hábitos saludables para el medio ambiente y el bolsillo. Algunos de ellos son:  

  • Ventilar la casa cuando las temperaturas exteriores se encuentren entre 18 y 24°C; sobretodo el cuarto de baño (para evitar humedad). 
  • Evitar que el sol directo atraviese los vidrios e ingrese al interior de la casa durante las horas de mayor intensidad (13-16h). Podemos utilizar un toldo para cubrir la terraza y los balcones. Si es necesario, y posible, bajar las cortinas de enrollar para lograr controlar la radiación solar. 
  • Cuando la temperatura exterior es superior a los 28°C, los ventiladores de techo o pared son una buena opción ya que su funcionamiento favorece la evaporación de la humedad de la piel reduciendo hasta cuatro grados la sensación térmica. 
  • Apagar luces, televisores, ordenadores y cualquier electrodoméstico que no esté en uso para evitar la disipación de calor al ambiente. Esta situación es más importante aún cuando estamos con aire acondicionado.
  • Si se va a utilizar aire acondicionado, asegurar que las puertas y ventanas están perfectamente cerradas, ya que se creará un microclima interior que deberá estar aislado todo lo posible del exterior.
  • Configurar la temperatura del equipo de aire acondicionado entre 24 y 26°C, rango de confort para verano. Como la sensación de confort es subjetiva, si descubrimos que somos capaces de alcanzar esta condición sin necesidad de sentir el aire frío que nos arroja una máquina podremos ahorrar mucha energía y dinero.  
  • Utilizar el temporizador del equipo de aire acondicionado para el encendido y apagado automático.