La flotación: una experiencia para despejar la mente sin sentir la gravedad

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El agua es un elemento que está en la base de diferentes terapias para mejorar nuestra salud física y mental. Una de las menos conocidas es la flotación, que se basa en el aislamiento sensorial y la liberación del cuerpo de la fuerza de la gravedad.

En los flotariums -mini piscinas o cámaras aisladas del tamaño de una cama grande- podemos experimentar la misma sensación de ingravidez que tienen los bañistas del Mar Muerto, gracias a una combinación proporcional de agua a 36º con sulfato de magnesio (sal Epsom), que permite a nuestro cuerpo flotar con solo recostarnos.

El aislamiento y la oscuridad en la que tiene lugar esta experiencia proporcionan una desconexión mental que lleva a una profunda relajación física, nerviosa y sensorial. Una solución ideal para la ajetreada vida moderna.

Ideal para combatir el estrés

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Además del relax, la flotación también tiene efectos terapéuticos. Una práctica continuada de flotación en algunos de los diferentes centros que tienen esta instalación en España ayuda a reducir el estrés, la tensión muscular, el ritmo respiratorio y el cardíaco. Se calcula que una hora en el flotarium equivale a tres horas de sueño o descanso.

No hay que olvidar las tradicionales propiedades terapéuticas de la sal combinada con el agua caliente. Una sesión de flotación es un buen complemento para la fatiga o los dolores crónicos, y contribuye a la rehabilitación de algunas lesiones provocadas por la práctica deportiva.

Entrar al flotarium, apagar las luces y esperar al silencio sin notar el peso de tu cuerpo durante una hora es una experiencia única que puede complementarse también con musicoterapia, aromaterapia o cromoterapia, para aumentar aún más una sensación única de placidez.

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