Calefacción por suelo radiante: un pequeño placer en tu baño

Cada vez son más los que se animan a instalar una calefacción por suelo radiante en los baños de su hogar. Una tendencia que tiene mucho que ver con las ventajas de este tipo de calefacción, en cuanto al confort que ofrece, algo que no dejará indiferente a nadie durante los meses de invierno.

Imagen: Quick-Step

 

¿Qué es el suelo radiante?

La calefacción por suelo radiante consiste en una red de tubos que se instala bajo el pavimento y por la cual circula agua caliente. Este tipo de calefacción, por lo tanto, emite el calor desde el propio suelo; algo especialmente agradable si hablamos de los cuartos de baño, puesto que será un elemento que, sin duda, notaremos en el momento de salir de la ducha.

¿Qué ventajas tiene instalar suelo radiante en el baño?

El suelo radiante se convierte en un tipo de calefacción con grandes ventajas, especialmente, si lo instalamos en nuestro baño. Aunque es verdad que las mamparas de baño son muy útiles para mantener el ambiente cálido mientras nos duchamos, lo cierto es que el problema aparece cuando salimos de la ducha y sentimos un fuerte contraste de temperatura, que no resulta muy agradable durante el invierno. Instalar este tipo de calefacción ayudará a que este proceso sea mucho más agradable, ya que la temperatura estará más igualada; y, además, el suelo estará caliente en cuanto pongamos los pies sobre él.

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Además de lograr un mayor confort, el suelo radiante es una gran opción para ahorrar espacio, dado que la instalación está debajo del pavimento; y, de este modo, evitaremos poner calefactores externos. Por si fuera poco, se ha demostrado la eficiencia de este sistema, en cuanto al ahorro energético, puesto que es capaz de transmitir las mismas proporciones de calor que otros sistemas tradicionales utilizando agua a una temperatura mucho menor, lo cual se traduce en menos energía consumida para calentar un mismo espacio.

Otra característica importante es que el calor proviene directamente del suelo. Esto es importante, ya que evitamos que el calor se concentre a la altura de nuestra cabeza; como ocurre con otros métodos de calefacción, lo que reduce la sensación de agobio que algunas personas sienten cuando está la calefacción encendida. Además, mantendremos los pies calientes en todo momento; algo que agradecerán, sin duda, aquellas personas que habitualmente los tienen fríos.



Aunque nos gustaría poder decir que todo son ventajas, lo cierto es que debemos tener en cuenta que existe algún inconveniente. El principal es de tipo económico: la inversión inicial es elevada, aunque es un tipo de calefacción que consume menos y recuperaremos dicha inversión con el tiempo.

De cualquier modo, las ventajas de este tipo de calefacción son claras, por lo que el suelo radiante es una opción que debemos tener en cuenta si queremos disfrutar de un mayor confort en nuestro baño.