Después de entrenar, ¿ducha caliente o fría?

 

La ducha después de un entrenamiento es un momento de intenso bienestar, sobre todo si el ejercicio físico ha sido intenso. Y no solo por el aspecto higiénico, que es imprescindible. También por la relajación que supone tanto física como mental.

 


Alguna vez te habrás preguntado cuál es la temperatura ideal para la ducha postejercicio. A veces, apetece tomar una ducha fría, especialmente si estás sudando y sofocado por el entrenamiento.

Pero, ¿es lo mejor para tu cuerpo?

 

Beneficios del agua caliente


El agua caliente contribuye a aumentar el riego sanguíneo. También favorece el drenaje de la piel, que quedará limpia y suave. Si tienes alguna zona del cuerpo especialmente trabajada, con el agua caliente se recuperará de forma efectiva.

Aporta una gran sensación de relajación y bienestar. Además, reduce la posibilidad de acumulación de ácido láctico.

Beneficios del agua fría


Tomar la ducha con agua fría te ayudará a la recuperación del ritmo cardiaco. Ayuda a la contracción de los vasos sanguíneos, por lo que si tienes algún tipo de inflamación será muy beneficiosa. Tonifica la piel, dejándola suave y tersa.

Además reduce la inflamación de los músculos que has trabajado, ya que el frío ayuda a contraer los vasos sanguíneos. Reduce el dolor muscular producido por el sobreesfuerzo.

Lo mejor: combinar agua fría y caliente en baños de contraste

 

Si ambas opciones son beneficiosas para tu cuerpo, lo mejor que puedes hacer es combinarlas. Aquí te proponemos una forma de alternar la temperatura del agua para obtener el máximo beneficio físico durante la ducha. Son los llamados baños o duchas de contraste.

- Comienza con agua caliente a más de 40 ºC durante un máximo de 4 minutos, siempre con precaución para no quemarte.

- Pasa al agua fría durante 2 minutos. Si te resulta difícil de soportar, empieza aguantando un minuto la primera vez.

- Repite el mismo proceso tres o cuatro veces para acabar con la ducha de agua fría.




Otros consejos antes de ducharte después de hacer ejercicio


Cuando termines el ejercicio comprobarás que continuas sudando. Espera veinte o treinta minutos después del ejercicio para meterte en la ducha, así durante este tiempo el cuerpo volverá a su temperatura normal y recuperará el ritmo cardíaco habitual.

Debes tener en cuenta que una ducha de agua fría no es recomendable si tu temperatura corporal es muy alta. Por eso debes hacerlo siempre de manera controlada, para beneficiarte del efecto multiplicador que tiene sobre tus músculos el agua fría.

Durante el tiempo de entrenamiento tu cuerpo puede alcanzar los 38 ºC. Si le aplicas agua muy fría de una forma brusca puedes sufrir una descompensación térmica que desencadena un problema circulatorio o un cambio drástico en tu presión arterial.

Siguiendo estos consejos, la ducha después de entrenar será sumamente reparadora.