¿Cómo disfrutar de un baño relajante?


El baño ya no es solo un espacio de higiene. Hoy en día esta estancia se han convertido en todo un centro de relajación, especialmente si cuentas con una bañera de hidromasaje. Gracias a ellas puedes disfrutar de un auténtico spa en tu hogar y dejar atrás todas las preocupaciones del día a día.

Los beneficios del hidromasaje


Un baño en una bañera de hidromasaje te aporta diversos beneficios. Para empezar, estos relajantes baños te ayudan a eliminar el estrés. Los chorros, el agua caliente y una ligera sensación de ingravidez te permiten desconectar de los problemas del día a día. Así, dormir será más fácil y mostrarás siempre tu lado más positivo a todo el mundo.

Además, gracias a estas bañeras es posible aplacar ciertas dolencias. La tendinitis, el túnel carpiano o la artritis causan bastante dolor, pero con un buen baño en un hidromasaje nos ayuda a sentirnos aliviados de cualquier molestia que causen. Esto se produce gracias a una mejora de la circulación sanguínea y una reducción en la tensión muscular. Todo gracias al calor del agua.

Junto a ésto, la presión arterial disminuye como consecuencia de que el corazón trabaja más rápido. Una vez más, el agua caliente está detrás de este efecto. Esto hace que la sangre se llene de oxígeno, ya que nuestro cuerpo buscará eliminar el exceso de calor. Al principio la presión aumentará, pero en poco tiempo bajará por la dilatación de las células.



Consejos para tomar un buen baño


Para aprovecharnos de estos beneficios hay que esperar al momento adecuado. El primer consejo es precisamente éste. Un buen ejemplo es cuando nos encontremos estresados. Así no convertiremos el baño en un hidromasaje en una parte de la rutina diaria, sino que será un momento especial y único en el que relajarnos.

Además, la temperatura debe estar cuidadosamente seleccionada, ya que potenciaremos los efectos beneficiosos de estos baños en el cuerpo. Lo ideal es bañarnos a una temperatura de entre 35 y 37 ºC, ya que es la horquilla de temperaturas en las que se mueve el cuerpo humano de manera natural.

Para terminar, la duración del baño también es un factor importante. Aunque lo creamos, no es razonable permanecer horas sumergido en el agua, por muy cómodos y relajados que estemos. Con un baño de entre 15 y 25 minutos será suficiente para recuperar las energías perdidas.

Una relajación indispensable


Un baño en hidromasaje es la idea perfecta para encontrar un momento de paz en un día convulso. Disfrutar del baño es cosa tuya, pero no olvides seguir estos consejos. Además, estarás recibiendo todos los beneficios que aporta un hidromasaje a tu cuerpo, los cuales son de gran importancia frente a algunas enfermedades dolorosas.

Mini lavabos: comodidad y diseño para los baños reducidos




Un hogar diminuto es un auténtico océano de oportunidades. La mayoría piensa que no es así, pero cuentas con una larga lista de opciones en lo que se refiere a mobiliario. Escatimar unos centímetros de más en el cuarto de baño no te supondrá ningún problema, sobre todo si recurres a los mini lavabos.

Grandes soluciones para espacios pequeños


Los mini lavabos te aportan una ventaja que supera al resto: la ganancia de espacio. No necesitas de un lavabo enorme para poder lavarte las manos o los dientes, ni aunque te sobre el espacio en el baño. Así, este tipo de mueble nos permite dedicar espacio a otras funciones más importantes, como colocar armarios y ganar posibilidades de almacenaje.

Además, cuentan con múltiples diseños, por lo que encontrarás el que mejor encaje en tu baño sin problemas. Hoy en día la norma es dotar de parte de nuestra personalidad al hogar, motivo suficiente para escoger los muebles adecuados. Las opciones en cuestión de mini lavabos son sorprendentes.



Estos son muebles se integran con facilidad en cualquier cuarto de baño, pero en especial en los de pequeñas dimensiones. Sus formas y diseños son modernos, por lo que encajan a la perfección en diferentes estilos. Así, encontraremos justo el que estamos buscando y no perderemos ni un ápice de funcionalidad, ya que, pese a su tamaño, cumplirán con todos sus cometidos sin problemas.

Múltiples posibilidades


Existen diferentes tipos de mini lavabos en función de sus diseños y funcionalidades. Podemos optar por un lavabo suspendido, el cual nos permitirá utilizar el espacio libre debajo del mismo para lo que queramos. Esta es una opción que maximiza el aprovechamiento de cada centímetro.

También podemos hacernos con un mini lavabo esquinero, el cual tendrá una posición un poco extraña al principio, pero que permitirá una ganancia de espacio enorme. Los diseños más usuales cuentan con formas redondeadas, las cuales evitan que nos hagamos daño en un despiste y permiten que el mueble se integre mejor en la estancia.



Por último, otro tipo a destacar es el que cuenta con lavamanos y una pequeña encimera. Esta combinación nos da la posibilidad de colocar algunos útiles, como el cepillo de dientes o una maquinilla de afeitar, pero sin que la encimera ocupe demasiado. Este es, sin duda, un tipo de mueble que apuesta por la funcionalidad por encima de todas las otras características.

En definitiva, los lavabos mini te dan la opción de aprovechar el espacio en el baño al máximo, pero sin despreciar el diseño y la belleza de este mueble. Te aportan, además, una funcionalidad sin mermas y son una apuesta por la practicidad en el cuarto de baño.

¿Cada cuánto tiempo debemos cambiar la esponja del baño?


Aunque suene incongruente, una esponja puede ser, además de un objeto para limpiarnos, un nido de gérmenes que se originan por los ambientes húmedos y calientes.


Las hay de muchos tamaños, formas, colores y materiales, pero lo cierto es que las esponjas del baño son más importantes de lo que se cree. Por ejemplo, nos exfolian la piel, nos ayudan a eliminar granitos que aparecen en la piel y vello de ciertas partes y a activar la circulación de la sangre. Además, la estimulación que nos proporciona logra que nuestras duchas y baños sean un completo disfrute.

Para elegir la esponja adecuada, debes conocer a la perfección qué tipo de piel tienes. Lo ideal es elegir una de algodón natural para estimular completamente el cuerpo, a diferencia de las suaves o sintéticas. Entre las opciones que tenemos en el mercado las podemos agrupar en esponjas naturales, sintéticas suaves y guantes de crin.

Si tu piel es normal y no se irrita, el guante de crin puede ser una solución ya que da un aspecto uniforme y bonito al cuerpo al eliminar las células muertas. Si, por el contrario, tu piel es sensible, deberás usar una esponja suave, además de complementar su uso con una crema exfoliante una vez a la semana.

Aunque suene incongruente, una esponja puede ser, además de un objeto para limpiarnos, un nido de gérmenes que se originan por los ambientes húmedos y calientes. Gracias a ellos, las células pueden reproducirse y alimentarse, lo que origina infecciones, especialmente si tenemos alguna herida, si nos exfoliamos la piel recientemente o nos depilamos.

Consejos acerca del uso de una esponja de baño


Por ello, es importante renovar la esponja cada cierto tiempo, además de seguir algunos consejos con su uso:

Cambiarla con cierta frecuencia


Las esponjas naturales son más propensas a inundarse de gérmenes. Si tienes una de este tipo, cámbiala con mayor asiduidad, entre dos y tres semanas. Si, por el contrario, la esponja que tenemos es de plástico, cámbiala cada dos meses aunque todo depende del olor que tenga o si aparecen manchas.


No compartirla


La esponja es como el cepillo de dientes. Solo debe ser usado por su dueño. La higiene es personal y es importante que solo tú utilices la esponja.

No dejar que se mantenga húmeda


La clave es, una vez que terminamos de ducharnos, escurrir la esponja y dejarla en algún lugar donde haya aire y no humedad. De otra manera, la esponja nunca se secará y, como comentamos anteriormente, proliferarán los gérmenes en ella.

Desinféctala con lejía


Si lo prefieres, puedes desinfectar la esponja con lejía. Esto solo lo podrás hacer cuando la esponja es natural, no de plástico. Para lograrlo, solo tienes que mezclar la esponja en una solución de lejía y dejarla durante cinco minutos ahí. Hazlo una vez cada semana.

Cambiar la esponja con la que te duchas es importante para tu salud. Por ello, sigue estos consejos y deja de preocuparte.