¿Cómo debe ser la ducha después de entrenar?



Si haces deporte regularmente sabrás que la ducha posterior es uno de los mejores momentos del día.


Pasar por el cuarto de baño es casi una obligación, pero ¿sabes cuánto tiempo debes esperar para ducharte después de hacer ejercicio? ¿A qué temperatura poner el agua? Son cuestiones que influyen en tu organismo y que puede que no estés atendiendo correctamente.

Espera unos minutos


¿A quién no le apetece una buena ducha después de haber sudado en el entrenamiento? La respuesta suele ser unánime, pero debes saber que no siempre es bueno asearse justo después de haber realizado actividad física.

Cuando haces deporte, inevitablemente, sube la temperatura corporal. Para evitar daños metabólicos, el organismo la regula a través de la sudoración, proceso natural que se debe respetar. Por ello se recomienda que pasen de 10 a 20 minutos entre el fin del entrenamiento y la ducha, tiempo más que suficiente para que la transpiración cese.



Además, según la zona en la que vivas, debes tener en cuenta el factor ambiental: si estás en un ambiente cálido y te duchas inmediatamente, lo más probable es que al salir sigas sudando. Por el contrario, si estás en un clima fresco, hay posibilidades de coger un catarro. Por ello, lo mejor es esperar un poco a que tu cuerpo se adapte por sí mismo y después asearte.

A qué temperatura poner el agua


Lo ideal es comenzar con agua tibia e ir calentando o enfriando al gusto. Si empiezas utilizando agua fría, no cortarás el sudor, sino que aumentará. Esto se debe a que el organismo, al notar la piel excesivamente fría, envía calor para mantener la temperatura corporal.

También, se recomienda ir alternando dos minutos de agua caliente con segundos de fría para estimular la circulación y facilitar la recuperación muscular.

Para reducir aún más el contraste de temperatura, procura empezar por los pies e ir subiendo poco a poco hasta la cabeza.

Duración aproximada



Aunque pueda costar un poco, se recomienda que las duchas sean cortas, lo justo para eliminar el sudor y refrescarte. De lo contrario, si permaneces mucho tiempo bajo el agua someterás al cuerpo a un esfuerzo mayor intentando regular la temperatura, además de que es poco sostenible con el medio ambiente.

¿Es necesaria siempre la ducha tras el entrenamiento?


Es normal hacerse esta pregunta, especialmente si vas con prisas, no te sientes cómoda con las duchas del gimnasio porque no tienen mampara de baño, llegas tarde a un compromiso, etc. No pasa nada si algún día no puedes asearte, pero no es una práctica recomendable. Mientras entrenas, la piel libera toxinas que, de no ser retiradas, acabarán irritando tu piel.

Con estos consejos para tomar una buena ducha tras el entrenamiento ayudarás a que tu cuerpo se recupere mejor.

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